Así se comunica un festival: mi trabajo en el Fifty-Fifty de Jazz y Poesía de Avilés
Esta semana no estoy en la oficina: estoy en Avilés, entre el Teatro Palacio Valdés, la Factoría Cultural y el casco histórico, con el móvil en una mano y el micro en la otra. Llevo la comunicación y el marketing del Fifty-Fifty Festival de Jazz y Poesía, y estos días toca la parte que más se ve y menos se explica: la cobertura en directo. Aprovecho para contar cómo se trabaja un festival cultural desde dentro, porque es el tipo de proyecto del que más orgullosa estoy y el que mejor resume lo que hago.

Qué es el Fifty-Fifty y por qué no es un festival cualquiera
El Fifty-Fifty es el único festival de España que une jazz y poesía en una misma programación, y uno de los pocos de Europa. Nació en 2020, en plena pandemia, de un grupo de amigos que quería que la cultura siguiera encontrándose, y hoy celebra su sexta edición con el sello de calidad de la European Festivals Association y dentro de Plataforma Jazz España. El nombre es una declaración: mitad jazz y mitad poesía, mitad mujeres y mitad hombres, mitad artistas consagrados y mitad emergentes, mitad nacionales y mitad internacionales.
Para quien comunica, eso lo cambia todo. No vendes entradas para un concierto: cuentas una forma de entender la cultura. Formatos íntimos, de 50 a 300 personas, donde escuchas a un artista de cerca. Una ciudad entera convertida en escenario. Y una programación en la que un taller de poesía con Ana Rossetti pesa lo mismo que un concierto de Kyle Eastwood.
Mi trabajo, en tres tiempos
1. Prepromoción: construir expectación sin gritar
Los meses previos son los más estratégicos. El cartel se desvela poco a poco, artista a artista, y cada anuncio tiene que explicar por qué esa persona está en el festival, no solo que está. Alterno confirmaciones con contenido de marca: por qué se llama Fifty-Fifty, qué significa la paridad, qué pasa en cada espacio de la ciudad, recuerdos vivos de ediciones anteriores y recomendaciones de discos y poemarios para que el público llegue con los oídos y las ganas preparados. La regla que más me ha costado y más ha valido: no empezar nunca dos publicaciones igual, ni cerrarlas siempre con la misma pregunta. El tono es elegante y cercano, sin nota de prensa y sin «no te lo puedes perder».
2. Web: que la información esté donde la busca la gente
Gestiono la web del festival: programación, reservas de plaza para las actividades gratuitas, enlaces de entradas, descarga de programas como «Poetas con Ñ: Mujeres en verso» y el archivo de ediciones anteriores. Parece lo menos vistoso, pero es lo que convierte el interés que generan las redes en una butaca ocupada. Cada publicación de Instagram tiene que llevar a un sitio donde la reserva se haga en dos clics; si no, el trabajo de redes se queda en «me gusta».
3. Cobertura: el festival contado mientras pasa
Y aquí estamos. Durante los días del festival la comunicación cambia de ritmo: stories desde la sala, reels resumen de cada jornada, fotos de Manu Carranza seleccionadas y publicadas la misma noche, respuesta a mensajes y menciones, y la agenda del día siguiente siempre visible. El concierto inaugural de Irene Reig Quartet abrió la edición con la sala llena, y a partir de ahí todo va encadenado: pasacalles de swing por el casco histórico, talleres, recitales, jam sessions de poesía con micro abierto, masterclass de cajón flamenco, y conciertos que van de Kyle Eastwood a Marialy Pacheco pasando por el Paco de Lucía Songbook Septet. Mi trabajo estos días es que quien no ha podido venir sienta que se lo está perdiendo, y que quien está aquí sepa a qué hora y dónde es lo siguiente.

Lo que aprendo cada año trabajando un festival
La primera lección es que un festival no se comunica en septiembre: se comunica en marzo, en mayo y en julio, cuando nadie está pensando en él. La segunda, que el contenido que mejor funciona no es el del artista más famoso, sino el que explica por qué el festival es como es. Y la tercera, que la cobertura en directo se prepara antes: plantillas listas, horarios de publicación acordados, quién graba qué, y un plan para cuando el wifi de la sala falla, porque falla.
Este cartel, diseñado por Rafael García Barrero con un homenaje al poeta Ángel González, resume mejor que yo lo que es el Fifty-Fifty. Si quieres verlo en directo, aún queda festival: toda la programación está en fiftyfiftyfestival.com y el día a día, en @fiftyfiftyfestival.

FOTO DE MANU CARRANZA
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